"El triunfo de la voluntad de ¿Quién?......de ¿Qué?...."
Es evidente que el mundo hace tiempo que viene colapsándose , es obvio que occidente está enfermo de raíz. Hace ya tanto tiempo que la normalidad y la "banalización del mal"(como decía Hannah Arendt ) rige el mundo que despegarse de la idea de sociedad del bienestar puede resultar todo un reto. Pero sí, quiero pensar que no somos del todo idiotas. El olor de la tragedia se respira en el aire. Algo está precipitándose con ritmo frenético, imparable y triste. Nos vamos a pique señores, ya son demasiadas las señales y evidencias que señalan a este hecho, que señalan que nuestra manera de entender el mundo y estar en él es un auténtico disparate. En serio, ¿no os sentís como Dicaprio en Titanic, cuando el barco comienza a hundirse rápidamente y sin remisión? Que fastidio. Y que ritmo oiga...
Cuando veo la gentuza que nos gobierna aquí y allí, siento naúseas. Siento miedo también. Auténticos personajes grotescos se ponen a la cabeza de un mundo vacío, miserable y de "plástico".
Hoy me acordé del triunfo de la voluntad, hoy pienso otra vez sobre aquello de que el tiempo no es lineal sino cíclico y puede que nos queden por ver escenas in-nombrables ahora mismo. Quien sabe por dónde va a estallar todo este desastre. ¿La voluntad de qué o quién ha elegido que el mundo vaya como va?. Nuestra propia inconsciencia disfrazada de normalidad, nuestro propio aburguesamiento propicia todo esto. Re-apropiarse de la voluntad. Creo que muchos de nosotros creemos que somos conscientes y que disponemos de nuestra voluntad a voluntad. Nada más lejos de la realidad. Cuando cambiar el mundo se trata de una cuestión de responsabilidad. Y la responsabilidad nace de uno mismo. Que nos vamos a pique es algo ya que se sabe desde hace tiempo. Que hay gente luchando, trabajando, dejándose la piel para propiciar cambios estructurales, benéficos y duraderos también es una realidad. Sí. Pinta en bastos. Pero creo que también estamos mejor que nuestros anteriores. Más libres, cuando libertad tiene que ver con un encuentro genuino con nosotros mismos y con poder decidir que hacer con "nuestras cartas" y nuestra existencia en el mundo. Hoy hay espacio para eso. Para preguntarse y crecer de manera genuina y libre. No es necesario seguir ciegamente patrones o creencias, tampoco es necesario caer en el descreimiento o en el nihilismo de como todo va mal, a la mierda con todo. No. Eso sería someterse infantilmente al propio sistema con una rebeldía tan superficial que no es real. Todo cambia para que nada cambie. Es hora de crecer con todo esto. Es hora de ser más compasivos. De poder mirarnos a los ojos y reconocernos y de luchar por lo que nos mueve en lo más profundo de nosotros. Encontrar ese motor, esa luz y cuidarla. El mundo necesita que te mimes, que te sacudas y que te muevas . Claro que es posible, porque ya está pasando . Son tiempos de cambio, de sacudida. Y en toda esta tormenta, el candil en el fondo del corazón.
¿La Voluntad, de qué o de quién está resquebrajando el mundo. ? Vamos, "Franceses, todavía un esfuerzo más"
Y no hay que hacer grandes heroicidades de falsarios salvapatrias, a veces el mayor gesto de coraje y de lucha a menudo empieza por apropiarnos de nuestra voluntad en la concreción de nuestra vidas, tal vez aprendiendo a a amar más a nuestros hijos, a nuestra mujer o marido, a nuestro compañero o compañera. Al fin y acabo a nosotros mismos a través de la mirada del Otro. Amarse a uno mismo. Ahí es na. No hace falta la gran cosa. Esa es la trampa, creo que cuando uno ve como está el mundo puede caer en la tentación de pensar que él que va a hacer, al fin y al cabo también es una víctima del sistema. ¿Cómo vamos a cambiar un mundo tan enfermo, superficial y podrido? Asumiendo el mayor de los retos y de los viajes que un ser humano puede asumir. Asumiendo el reto de ver en cada uno de nosotros esa parte más oscura, mecánica y dañina y poder encender la luz. Puede resultar manido pero el gran cambio del mundo empieza por uno mismo. Qué se yo. Al menos ocuparnos de nuestra parte implicada en todo este engranaje. Darnos la mano y "mimarnos los unos a los otros como alguien nos ha amado antes"...
Cuando veo la gentuza que nos gobierna aquí y allí, siento naúseas. Siento miedo también. Auténticos personajes grotescos se ponen a la cabeza de un mundo vacío, miserable y de "plástico".
Hoy me acordé del triunfo de la voluntad, hoy pienso otra vez sobre aquello de que el tiempo no es lineal sino cíclico y puede que nos queden por ver escenas in-nombrables ahora mismo. Quien sabe por dónde va a estallar todo este desastre. ¿La voluntad de qué o quién ha elegido que el mundo vaya como va?. Nuestra propia inconsciencia disfrazada de normalidad, nuestro propio aburguesamiento propicia todo esto. Re-apropiarse de la voluntad. Creo que muchos de nosotros creemos que somos conscientes y que disponemos de nuestra voluntad a voluntad. Nada más lejos de la realidad. Cuando cambiar el mundo se trata de una cuestión de responsabilidad. Y la responsabilidad nace de uno mismo. Que nos vamos a pique es algo ya que se sabe desde hace tiempo. Que hay gente luchando, trabajando, dejándose la piel para propiciar cambios estructurales, benéficos y duraderos también es una realidad. Sí. Pinta en bastos. Pero creo que también estamos mejor que nuestros anteriores. Más libres, cuando libertad tiene que ver con un encuentro genuino con nosotros mismos y con poder decidir que hacer con "nuestras cartas" y nuestra existencia en el mundo. Hoy hay espacio para eso. Para preguntarse y crecer de manera genuina y libre. No es necesario seguir ciegamente patrones o creencias, tampoco es necesario caer en el descreimiento o en el nihilismo de como todo va mal, a la mierda con todo. No. Eso sería someterse infantilmente al propio sistema con una rebeldía tan superficial que no es real. Todo cambia para que nada cambie. Es hora de crecer con todo esto. Es hora de ser más compasivos. De poder mirarnos a los ojos y reconocernos y de luchar por lo que nos mueve en lo más profundo de nosotros. Encontrar ese motor, esa luz y cuidarla. El mundo necesita que te mimes, que te sacudas y que te muevas . Claro que es posible, porque ya está pasando . Son tiempos de cambio, de sacudida. Y en toda esta tormenta, el candil en el fondo del corazón.
¿La Voluntad, de qué o de quién está resquebrajando el mundo. ? Vamos, "Franceses, todavía un esfuerzo más"
Y no hay que hacer grandes heroicidades de falsarios salvapatrias, a veces el mayor gesto de coraje y de lucha a menudo empieza por apropiarnos de nuestra voluntad en la concreción de nuestra vidas, tal vez aprendiendo a a amar más a nuestros hijos, a nuestra mujer o marido, a nuestro compañero o compañera. Al fin y acabo a nosotros mismos a través de la mirada del Otro. Amarse a uno mismo. Ahí es na. No hace falta la gran cosa. Esa es la trampa, creo que cuando uno ve como está el mundo puede caer en la tentación de pensar que él que va a hacer, al fin y al cabo también es una víctima del sistema. ¿Cómo vamos a cambiar un mundo tan enfermo, superficial y podrido? Asumiendo el mayor de los retos y de los viajes que un ser humano puede asumir. Asumiendo el reto de ver en cada uno de nosotros esa parte más oscura, mecánica y dañina y poder encender la luz. Puede resultar manido pero el gran cambio del mundo empieza por uno mismo. Qué se yo. Al menos ocuparnos de nuestra parte implicada en todo este engranaje. Darnos la mano y "mimarnos los unos a los otros como alguien nos ha amado antes"...

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