Almagro#2 "Enrique VIII y la cisma de occidente" de Nacho García


La obra abre con un principio que te atrapa desde el segundo uno.  Sergi Peris Mencheta encarna al rey Enrique VIII en una interpretación descarnada y humana y es él quién lleva el pulso y el ritmo de la obra en todo momento, desde el segundo uno se nos presenta a un monarca terriblemente humano, desquiciado y necesitado. No  parece que haya trabajo con el verso ya que las frases  sudan todo el rato en su cuerpo, parecen salir solas con precisión, exactitud, necesidad y humanidad.  Dentro de esta propuesta podemos ver interpretaciones y estilos muy diferentes. Existe aquí y se ve un estilo de interpretación encabezado por algunos actores que tiende  más a remarcar el verso y a forzar  y otros actores que tienden más a una interpretación más viva y menos "antigua". Es bonito ver el choque generacional  a nivel de actuación mas allá de la crítica. La preguntas que me rondan la mente al reflexionar sobre lo vivido con la obra son  las siguientes;  ¿Cómo se corrompe un hombre? .  Siendo rey, ¿Qué hacer con las necesidades humanas cuando chocan con las necesidades de un pueblo ? ¿cómo salir de ese conflicto? ¿Qué es la responsabilidad? .


"Cuanto mal he hecho ...."  
El rey loco y pasional luchando por encontrar su sentido en la vida y exigiendo su derecho a la felicidad, felicidad que choca contra  el ejercicio de su responsabilidad como monarca. Abrasado por sus intensas pasiones por Ana Bolena conducirá al reino a su quiebra sin remedio. Un magistral y sugerente palacio roto  dibujado en la escenografía de la obra hace evocar esos pasillos tapizados con cuadros de  la gente influyente de la época, pasillos cuyas paredes poco a poco se irán destrozando y quebrando junto al propio rey. Sin duda una propuesta potente y que consigue a través de su ritmo  atraparte y contar la historia propuesta con humanidad, riesgo, hondura y brillantez.  Una honda reflexión sobre  el germen y las consecuencias de la corrupción. Y los versos de calderón lanzados como dardos hacia el patio de butacas con gran maestría y madurez. La obra gira en torno a ese rey loco y pasional, ese sobre el que cae el peso de todo un reino y ese que necesita también vivir sus pasiones mas allá de sus propios límites. Ese que destrozará sin a penas darse cuenta y ese que se verá cegado por la piel de una mujer fatal dibujada con picaresca y sensualidad. 

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