Desmitificando lo "trans-personal"...



"Y como todos aquellos que se desmayan por un exceso de placer y alegría, ella permanece como inconsciente en los brazos divinos y el pecho divino. Ya no le importa nada excepto abandonarse a esta alegría, alimentada por la leche divina... Esta embriaguez celestial en la que se deleita y se aterroriza a un tiempo... esta locura santa..."
SANTA TERESA DE AVILA 



( Recordemos  que lo "trans", ya existía antes de que se pusiera de moda lo "trans-personal". Hay una
palabra  que  a mi me gusta mucho porque me parece muy significativa, transverberación, la transverberación hace referencia a traspasar, a atravesar el corazón mediante un fuego santo.  Abrir el corazón a uno mismo,  al mundo y a Dios. Mediante el fuego que purifica. El fuego transforma, convierte lo pesado en ligero, igual que la "iluminación" que, lejos de ser una experiencia no se como, se trata de el hecho de "iluminar" zonas en sombra, comprender al fin y al cabo.  Mediante la compasión. )



      Bien es sabido que el Teatro  ha servido para sanar al pueblo a través de la contemplación( del griego theatrón, que significaba contemplar). Un acto sagrado y espiritual  donde los actores se transformaban, se transmutaban, como los antiguos chamanes de las tribus, y se ponían las máscaras, para contar una historia. La mentalidad de aquella época es algo que no podemos si quiera imaginar. Sólo podemos verlo desde nuestra óptica limitada y actual. Lo que es indudable es que el arte de representar  y de simbolizar mediante el Teatro, la música, la pintura y hoy el Cine  siempre ha tenido una clara relación con el " más allá",  con los trascendente del ser humano. En estos tiempos de caos, rapidez y mercadería espiritual conviene parar y hacer un inciso sobre todos estos temas. Hoy reina la pluralidad  en todos los aspectos, vivimos una libertad que nos es díficil sostener, hay muchos caminos, tantos como individuos, por tanto es difícil saber quién es aquel que tiene realmente la verdad.  Es necesario volver a uno mismo, a la experiencia de uno en la vida, a la relación de uno con lo que le ocurre y con los demás y empezar a caminar desde ahí. Para mí  la actuación me ha brindado la oportunidad de ver con otros ojos, de trascenderme para crear y dar vida a un personaje que sirve a una historia que sirve para desvelar asuntos, emociones, y grandes temas que siempre han atravesado al ser humano. La búsqueda de los sagrado  y Dios pasa por hacerme humano. Lo demás es charlatanería y tiernas golosinas para el ego. Desde la beatitud cristiana y literal  que ha creado  la cultura  de la culpa y el  sufrimiento,  pasando por  los budistas y advaitas  profetas del aquí y ahora y la no-dualidad perdiéndose en la nada  y  cayendo en la desesperación más absoluta( si se entiende mal y literal)   todo, por tanto,  depende de como lo usemos. Toda esta inmensa pluralidad es maravillosa y un arma de doble filo.  Pero hasta el árbol más podrido del bosque sirve para ver las flores de la orilla del río. 

       En cada mirada hay un poso de verdad, cada camino sirve al que camina para avanzar. Y en cada camino hay una manera superficial y una manera honda y comprometida de andarlo. La creación y la idolatría no sirve. ¿Cómo nos relacionamos con la incertidumbre y con  la parte menos agradable de la existencia?.  Creo en las experiencias cumbre y en las experiencias alteradas de conciencia. Yo mismo he atravesado  algunas más intensas que otras. Para desmitificar lo que llamamos "experiencias alteradas de conciencia " diré que  todos tenemos cada día una, el sueño, en el momento de irnos a dormir, algo pasa, algo que es bien misterioso y la conciencia, digamos las "reglas" de la percepción y  de ser conscientes parecen ser otras.  Evidentemente hay experiencias variables en intensidad y forma. Pero todas son creativas todas nos sirven para algo. Todas nos hablan de algo.

     No todo este tipo de experiencias pasa por ser agradable. No tiene porque serlo. Se trata de información desordenada, salvaje y arcaica.  Pero creo que si hay algo común en estas experiencias. Al menos para mí. Debidamente integradas pueden ser de gran ayuda. Detrás de lo peculiar, "cósmico", raro,  y terrorífico  de estas experiencias sobrenaturales hay  sabiduría. Es como aprender a mirar a los sueños y a los mensajes que de ellos nos vienen. Cualquier experiencia "trans" como hoy se llama sirve en tanto  en cuanto la usas para vivir y darte cuenta de aspectos y asuntos de tu vida que no estás encarando.  Es decir, no son experiencias que estén separadas de la propia vida porque nacen de ella.  Y a decir verdad, ya que te sucede eso, aprende a usarlo a tu favor, sea lo que sea.   Entonces realmente esa gran experiencia " trans" de tanta intensidad pasa a ser anecdótica.  Pasa a ser una herramienta más. Pasa a no ser importante porque lo realmente importante es la hermenéutica del contenido, es decir, la particular forma de cada uno de interpretar esos mensajes. El peligro, como en todo. Es quedarte sólo con la forma. Es como si pescáramos un gran pez y nos quedaramos cegados por el brillo de la caña. Entonces aquí vienen los problemas, porque no sirve, porque la experiencia es usada para aislarse de la vida.  Cuando lo fundamental y creativo para mí,  es la capacidad de darle un cauce y un sentido a la experiencia. ¿De qué sirve tratar de entender de que está hecho el acero de la caña de pescar, o porque brilla de esa extraña manera, cuando lo importante es el pez que hemos pescado. Es absurdo.

         En definitiva, la espiritualidad sana se arraiga en la vida y en la experiencia.  Se arraiga en la actitud y las diferentes maneras de ver el mundo para poder, en la medida de nuestras posibilidades, trascenderla. Y trascenderla no para ser un maestro gurú en busca de un estado innombrable, sino simple y llanamente vernos con más compasión, tolerancia y comprensión. Esa es la experiencia "transpersonal" más bella y verdadera que un ser humano pueda experimentar.  El amor. Ese misterio  inefable que ocurre  cuando   miras a tu hijo, cuando abrazas a tu amigo y cuando disfrutas de tu pareja, ese misterio que ocurre cuando paseas en otoño por el campo o cuando según mi caso, subes a un escenario a contar una historia. 







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