"La miseria que no se ve y que nos inunda, apuestas en la vida"

          No hemos sido educados para sentirnos. Hemos sido educados para correr sin mirar atrás, en busca de aquel personaje ideal que queremos ser y que queremos calzar, aunque eso signifique perderse a uno mismo en ese personaje grotesco, forzado, ¿feliz? . ¿Por haber llegado a dónde?. La enfermedad de occidente, ese poner parches y hacer como si nada, el deporte nacional nos hace caer en una fraudulencia tan insoportable como inevitable. Creo que  nos han enseñado a construir vidas de cartón piedra que no se cree nadie. Nadie, excepto tú mismo. Con  suerte el barco empieza a echar aguas y el personaje empieza a fallar. Bien es cierto que el tiempo pasa y la soga cada vez queda más corta al cuello(lo que en realidad a mi juicio debería experimentarse como una bendición y no una condena) . Entonces la gente se impacienta y se aburguesa traicionando su parte más salvaje e indómita, su naturaleza en aras de defender una imagen generalmente buena, demasiado buena de uno mismo.

          Y uno se las pasa vendiendo este juego y entrando en barrena en los deberías casarte y tener hijos, encontrar un buen marido, una buena mujer donde depositar toda tu angustia existencial. ¿Qué  quieren que les diga? La angustia y todos sus amigos, tristeza,  ansiedad, desesperación etc. cumplen su función y están ahí para ser atendidos y escuchadas no para ser reprimidos porque nos han enseñado que aquel que se deprime o enferma es un loco. Y sí, la locura santa ayuda a salir adelante, ayuda a madurar y crecer como individuos íntegros más allá de la etiqueta de bueno o malo. Pero navegamos hacia la catástrofe, sufrimos y ni si quiera lo sabemos, hacemos de la vida en todas sus dimensiones y magnificencia una comedia bufa de la versión más grotesca y dañina de nosotros mismos, precisamente siempre caemos en lo que tratamos de evitar o en lo que tememos.
No nos damos cuenta de que no funciona así. De que como seres humanos estamos entrenados para ser eficientes y no sentir lo problemático  y lo conflictivo con la idea infantil de que sino lo pienso o si no lo siento se irá y desaparecerá ese malestar, esa incomodidad con uno mismo que te pregunta desde las profundidades de tu alma y te cuestiona¿seguro que está todo bien ahí adentro, seguro que eres quien crees que eres? Y con suerte en al aún momento de la vida se cae el personaje porque ya es tan increíble y el precio de mantenerlo es tan alto que  se acaba cayendo por su propio peso. Eso si tienes suerte. Si no la tienes tal vez te enroques más en ese personaje soñado buen marido y padre, buena esposa y madre sin percatarte de que desde hace rato dejaste de ser feliz, de sentir plenitud e inquietud por la vida y su misterioso baile. Entonces uno se entierra en vida. Y calcifica su corazón.
Hay un momento en la vida en el que las miserias de cada quién llaman con más fuerza a la puerta, pidiendo ser purificadas y tratar de buscar la verdad dentro de todo este inmenso escenario que llamamos vida. Para ser feliz hay que ser valiente, lo suficientemente valiente como para mirar el dolor, el sufrimiento y la propia infelicidad y decir ; ya basta, me quito la corona de espinas y me despido de este personaje que tanto me ha aportado pero que ya suena grotesco y forzado. No es natural en la vida  el estatismo, lo que no se mueve está muerto, luego  es necesario atraerse a vivir las grandes subidas y las grandes bajadas, los cielos y los infiernos, el baile de personas que van y vienen, el baile entre lo que uno quiere y lo que la vida le impone.  Y entre medias saber que la vida de cada uno es una ilusión, con ello no quiero decir que no haya que tener ambiciones o  familia, más bien al contrario, con todo esto quiero decir que en la vida es bueno arriesgarse con corazón y con el misterio que mueve a cada quién. Pero sin creernos demasiado el cuento de que nuestra familia lo es todo, o nuestro trabajo lo es todo, o nuestro (que se yo que anhelo  tendrá cada quién ) lo es todo. La cuestión para mí es saber que todos esos roles que uno se  va imponiendo son sólo roles, personajes, y está bien que así sea. Sin embargo muchas veces por miedo, la gente se escora en el personaje del buen marido, del buen padre y deposita toda su angustia existencial en la pareja y los hijos, dañando así a la pareja o los hijos.  O se encarama en su personaje de gran banquero sin dejar paso a otras formas y dimensiones, perdiéndose en la ganancia de todo lo que uno gana.

         A menudo escucho a padres amargados viendo en familia con sus  hijos. ¿y me pregunto ? ¿por qué ? Por que  sufren tanto, entonces muchos de ellos han apostado ciegamente a que su hijo es más importante que toda su vida, algunos esto lo llaman dejarse de tonterías, dejar el ego a un lado y ponerse a cuidar. Yo creo que es lo contrario. En mi opinión para una crianza sana y buena los padres son lo primero, siempre. Si no,  esto lleva a los sacrificios existenciales y posiciones en la que uno se cree el cuento de que sacrificando su vida por su hijo le está amando, cuando en realidad le está  dañando y cargándole de expectativas por asuntos de los padres inconclusos.  ¿Qué hacer? Tomarse el trabajo de verse. Asumir a cada uno lo que le toca asumir para no perder la dignidad por el camino escorándose en la crianza como huida en vez de como muestra y extensión del amor de pareja.
Si los padres son lo primero no pondrán tanta expectativa en los hijos, si los padres son lo primero significa que se cuidarán, que cada uno como individuo se ha tomado el trabajo y la molestia(nunca mejor dicho) de mirarse adentro, de mirar de cara su herida primordial para aliviarla  y saber quién es. Y andar con menos reclamos a la pareja o a los hijos. Si los padres son lo primero significará que se siguen reconociendo amantes y compañeros, que si siguen amando y que la sexualidad y la creatividad sigue estando en ellos y les atraviesa con fuerza, sino pasa lo de siempre. Como lo normal es que todo esto no esté, uno se cree que la pareja es un logro a conseguir y no un campo a abonar y regar todos los días. Entonces uno se conforma con la relación que tiene,  que está eligiendo tener cada día y  a veces la pareja se perdió hace tiempo y el deseo y la sexualidad se fue como si la vida estuviera en otra parte durante demasiado tiempo, el suficiente como para saber que hace ya tiempo uno se fue de la pareja y mantiene su status por miedo a asumirse y cambiar.  Entonces es posible que uno entre en una espiral de  huir hacia adelante, de ponerse cadenas y seguir acumulando y  forzando a la vida para que la vida se convierta en otro objeto más para representar mi papel. No funciona y tarde o temprano la bomba estalla. No se puede huir del dolor eternamente.

       Otras veces, observo  que hay parejas en las que viene un hijo, y la mujer desplaza toda la líbido hacia el bebé dejando al hombre, apartándose como pareja del hombre y esto es muy grave porque se tiende a vivir con normalidad y por miedo a romper el statu-quo uno acaba de nuevo sacrificando su deseo legítimo de ser amado y cuidado  con la tan repetida frase de es que las "cosas son así, la vida es una mierda y más vale que lo asumamos tarde o temprano"

        Que grave error enterrarse en vida, no tiene por que ser así, bien es cierto que la vida no es de color de rosa, pero que no sea así no justifica una posición existencial nacida del descreimiento y de una  resignación  cobarde y dañina .  Arriesgarse en buscar y en seguir alimentando esas llamas en los que la vida nos ha dicho; "sí, es por aquí,,,sigue amando ese sueño...aunque duela.."Que importante y realmente difícil es permanecer vivo y atento en esta sociedad que persigue lo contrario. Que importante y necesario es bajar de la cabeza al corazón y al instinto y poder sentir las grandes verdades que están ya hablándonos y gritándonos dentro pero que no las escuchamos y sentimos que no deberíamos sentir esas llamadas. La realidad es siempre imperativa y nos da a cada uno lo que nos toca vivir y experimentar, es evidente que el permitirse escuchar esas verdades es ya elección de cada uno, pero no hay que olvidar que no por hacernos los sordos esas verdades incómodas en cada uno de nosotros dejarán de existir, más bien al contrario, anidarán con más fuerza provocando malestar y sufrimiento en nosotros.  En definitiva,  cada uno tiene la cara que se merece a los 40 .

         Por otro lado,  las maneras en las que hemos entendido la religión y la espiritualidad nos han cegado más que orientarnos en nuestra tránsito existencial por la vida.


"En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos."

          Curiosa  enseñanza, a mi parecer alguien que no ha reconocido su niño interior herido está condenado a vivir una vida adulta mediocre e infantil. ¿Qué ganamos pasando y atravesando los dolores conscientes e inconscientes de la infancia ? Ganamos frescura, madurez y potencialidad amorosa. Ganamos crecer como si la vida no fuera un peso y un trámite y un es que es así y así son las cosas . Ganamos responsabilidad, bienestar y vivirnos más honestamente.  Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. Al final este trabajo lo tendremos que hacer igual , el trabajo de enfrentar nuestro dragón personal, nuestra relación con el dolor y con nuestra parte más trascendental . Y yo creo que mejor antes que después. Es lo que llaman algunos sentir el despertar, no como algo necesariamente místico sino más bien como el nacimiento de una actitud, una actitud que permite el crecimiento espontáneo y verdadero en el amor y en la vida, amándola tal como es como todas  sus partes y todos sus colores. Algo así como volverse pequeño ante el mundo, y descubrir la grandeza de ser y la capacidad de asombrarse ante lo misteriosa que es la vida.  De espiritualidad  y religión hablaremos más adelante y más concreto. 



Comentarios

Entradas populares