La ilusión de la sombra...
Nos hemos creído aquello que apuntaba Jung con maestría, aquello de la sombra personal. Nos hemos creído escindidos y enfermos por tener esa "sombra". Pero en realidad bajo mi punto de vista y mi experiencia creo que la sombra nunca estuvo separada de nosotros mismos. Esto es, considero que en realidad la sombra es una suerte de hechizo que Jung empezó a conjurar para hacer presente esta especie de distorsión cognitiva sobre nosotros mismos, hacer presente la forma enferma de vivirnos como un ser escindido como Jekyll y Mr. Hyde. Como Santos y Demonios. La sombra personal por tanto es una especie de cuento sanador que nos permite acercarnos a aquellas zonas nuestras que están ocultas o que están castigadas a no-ser, excluidas, y todos sabemos que lo que se excluye te acaba poseyendo de una manera u otra. Entonces todo lo que releguemos a esos cajones para luego nunca abrirlos en realidad es mentira, todo está todo el rato, más o menos consciente pero la sombra es un fantasma puesto que nunca en ningún momento se ha separado de nosotros, somos nosotros al llamarlo sombra los que nos echamos una maldición encima tratando de separar algo que es inseparable de nosotros mismos. Es como cuando somos niños y nos refugiamos dentro de las sábanas porque fuera seguro está el monstruo, y mientras estemos dentro el monstruo seguirá estando fuera. Aquello que llamamos sombras no son más que nuestros rasgos más juzgados y denostados por nosotros mismos. Entonces más bien nos valdría, (siguiendo con el conjuro y la metáfora de Jung) visitar "nuestra sombra" y encontrarnos con nosotros allí, pues él mismo nos recuerda que la sombra empieza a ser peligrosa cuando no es reconocida y permanece escondida. ¿Cuantas veces sufrimos de mentira por defender una imagen de nosotros mismos? Esto pasa con frecuencia, uno va por la vida, comete errores y se martiriza, ¿y me pregunto yo cuál es el origen de ese martirio que cada uno nos infringimos a nuestra manera y forma ? El origen es defender nuestra imagen idealizada de nosotros mismos . En realidad no nos afecta la situación en sí, nos afecta el famoso ¿cómo he podido hacer yo algo así? Entonces sucede algo que nos devuelve la imagen de nosotros mismos, la imagen más torpe y real de nosotros, es como si en este sentido lo sombrío (no asumido) operara en nosotros y nos dijese; ¿Ves, no eres tan bueno, y no tienes porque serlo?¿Ves, no eres tan simpático y no tienes porque serlo? ¿Ves, no tienes tanta compasión y no tienes porque tenerla? Es como si la parte más negada de nosotros a veces de manera más o menos contundente surgiera de nuestros adentros más profundos para humanizarnos y decirnos; ¿Quién demonios te crees que eres? Seres humanos, con nuestras limitaciones y pasiones atravesándonos todo el rato desde que nacemos hasta que morimos, ni más ni menos. ¿Me pregunto que ha pasado para que tengamos que herirnos de esa forma tan flagrante? La sombra es un cuento puesto al servicio del crecimiento y la madurez. Somos seres ya enteros y en unidad. Pero enfermamos y toda nuestra alma en bruto como un diamante se ve manipulada y tallada por nuestras imágenes de nosotros mismos que en última instancia son todas mentira. Nuestra imagen de buena gente corre peligro y ahí empiezan las acrobacias de la bondad, y la bondad que no brota de corazón compasivo de manera natural y genuina es una bondad manipulativa, pues uno de los poderes de la bondad y de la imagen de "buena gente" es manipular y desarmar al otro para conseguir que haga lo que yo quiera que haga. Y encima como soy tan bueno....estará agradecido de tenerme a su lado. Esto es, es un amor en el que pesa más la imagen que el contacto real con el otro. Es como si a través de las relaciones estuviéramos siempre a la caza y captura de la imagen de buen marido, novio o padre, dejando al otro sólo a través de nuestra propia soledad y nuestro propio aislamiento.
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