"Parsifal" y el viaje del héroe...

         Última y lúcida ópera de Wagner.  Parsifal es un recorrido por las etapas del viaje del héroe tal y como describe Joseph Campbell.  Vemos como Parsifal es llamado a la aventura de manera accidental.  Cazando un cisne se topa con los caballeros que  guardan  el grial.  Él no comprende lo que allí sucede, se nos presenta un personaje tonto que no recuerda  quién es. Es expulsado del lugar y recriminado por su acción.  Sin recordar quién es sigue su camino.  Entra pues en el reino de Klingsor, el reino de la sombra,  es la etapa en la que el héroe se adentra en el mundo misterioso y peligroso.  Allí se encuentra con las pruebas. Es tentado por la belleza de mil mujeres. Una de ellas Kundry, le seduce transformándose en su madre. Él cae en sus brazos. No deja de ser significativo como Kundry le recuerda quién es a través de su seducción incestuosa. Él la besa y yace con ella.  Es entonces cuando se da cuenta de su locura y de su terrible pecado, correspondería a Edipo arrancándose los ojos al darse cuenta que su mujer es su madre. Parsifal tiene que caer, tiene que  darse cuenta de su locura y su pecado través de caer en él.

Parsifal
(Aún de rodillas, observando los movimientos seductores de Kundry)
¡Sí! ¡Esa voz! Así le llamaba,
y estos, estos labios que tan traicioneramente le sonreían… sí…
le atrajeron hacia ella,
así inclinó el cuello,
así alzó valientemente la cabeza,
así danzaban sus hermosos cabellos,
así su brazo rodeó su cuello,
así, con suavidad, le acarició las mejillas.
Sufriendo todos los dolorosos tormentos a la vez,
ella le arrancó con un solo beso,
la redención de su alma.
(Se levanta despacio)
¡Ay! ¡Ese beso!
(Le da un empujón a Kundry)
¡Tentadora! ¡Apártate!
Para siempre… para siempre… ¡Apártate de mí!

         Es entonces cuando sufre la gran batalla. Kundry consigue seducirle y quiere seguir reteniéndole bajo su seducción. Entonces él tiene que atravesar su propia culpa, su propio pecado y su propia locura como acto de recuerdo del sí mismo para avanzar en la aventura y enfrentarse a Klingsor. La tentación es grande pues Kundry a través de su seducción materna le ofrece la divinidad.  Parsifal aquí decide no sucumbir ante tal seducción y seguir.  Es como si le dijera a su madre, no soy un Dios.  Se sobrepone al recordar su herida, y su santa locura. Se levanta y se enfrenta a Klingsor,  y el momento en el que Klingsor  se abalanza hacia él con la lanza, Parsifal la toma como suya. Tras la batalla el héroe recibe el don con el cuál ayudará al mundo. Parsifal atraviesa entonces la última etapa del viaje. La vuelta a casa. Llega cansado y herido. Una  capa oscura lo cubre, y trae finalmente la lanza que sanará a Amfortas. Herido de muerte cuya enfermedad mortal simboliza el mundo roto y desgajado.


Sólo un arma puede hacerlo:
la herida sólo se cerrará
con la misma lanza que la provocó.
¡Quedaréis redimido y curado!
¡Yo oficiaré la ceremonia!
¡Benditos sean tu sufrimiento
que la divina fuerza de la piedad
y el más puro poder del conocimiento
otorgaron a un débil tonto!
La Lanza Sagrada 
¡Os la traigo de vuelta!
¡Oh, alegría suprema de este milagro!
¡Mirad cómo, desde aquella que os ha curado la herida
fluye la sagrada sangre,
deseosa de llegar a su manantial
durante mucho tiempo perdido!
¡Mirad cómo fluye en el Grial!.
Ahora nunca podrá abrirse otra vez:
¡Destapad el Grial, abrid el Relicario!







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