Teatro de hoy, entre Brecht y Stanislavski, del lenguaje escénico contemporáneo y sus vicios.



 ¿Cómo es contar a Brecht hoy en día? ¿Se comprende el distanciamiento crítico? Quiero decir, ¿para qué  lo usa él?  ¿Por qué se sigue entendiendo a Brecht desde el naturalismo imperante? El naturalismo es un lenguaje y una manera de hacer Teatro, pero cuando todo se traduce a la misma manera de hacer Teatro/Cine es necesario preguntarse ¿qué está sucediendo con la experimentación consciente y real en cuanto a lenguajes teatrales? No es que se trate de inventar la pólvora sorda, pero si de revisar la técnica.  Hacer un Brecht únicamente desde el naturalismo es como tratar de pintar un cuadro al estilo de Antonio López y venderlo como si se tratase de un Dalí. ¿Cómo sería entonces trabajar desde la desidentificación propuesta por el alemán? o formulemos la pregunta de otra manera, ¿Para qué se usa el distanciamiento? ¿Qué es? . El distanciamiento crítico se propone como una manera de actuar desidentificada, esto es, una suerte de marioneta grotesca y satírica. Claro que Brecht en ningún momento propone que el actor títere sea una impostación superficial. Revisemos su carta a un actor;


“Me siento como un matemático a quien alguien le dice, estimado señor, coincido con usted en que dos más dos es igual a cinco. Creo que ciertas observaciones han dado lugar a mal entendidos porque hubo cuestiones importantes que no definí, sino que di por sentado que serían comprendidas”
“Semejante impresión se debe seguramente a mi manera de expresarme , que da muchas cosas por sentadas. Al diablo con eso. El escenario de un teatro debe estar poblado por de seres vivos, tridimensionales, contradictorios, con todas sus pasiones, sus exclamaciones irreflexivas y sus acciones. El escenario no es un invernadero ni un museo zoológico lleno de animales embalsamados. El actor debe ser capaz de crear esa clase de gente ”
Bertolt Brecht 1951 “Carta a un actor”
Sería algo así como mantener el sentido de verdad y la viveza dentro de lo grotesco y exagerado del títere. Es otro lenguaje diferente al naturalismo pero no por ello menos vivo. ¿Cuál es  la función del Teatro? ¿Cuál ha sido siempre? Desde  Grecia ha sido un espacio sagrado donde poder contemplar los misterios del ser humano, donde sanar. Los tiempos son cambiantes y diferentes. 
El Teatro cambia con ellos. Y nosotros como actores/artistas debemos preguntarnos que Teatro tenemos, ¿Qué función ocupa el Teatro hoy?  Si la ley que rige hoy es todo vale, no pienses, consume,  no pares. ¿Qué tiene que decir el Teatro de esto? ¿Desde dónde debe contar el Teatro el mundo? Es en este punto de la historia de la humanidad dónde nos encontramos ante un dilema creativo ya que pudiera parecer que el Teatro ha muerto. Y digo esto porque salvo honrosas excepciones hemos confundido el entretenimiento con la distracción, cuando el entretenimiento es también una forma de acercar una historia al público. Se puede afirmar por tanto que frente a una sociedad dormida y automatizada, ciertas formas de Teatro no hacen sino potenciar la distracción.
Es pues lógico tratar de remover y conmover los corazones valiéndonos del naturalismo y la identificación. Pero, ¿Esto es suficiente? ¿abrir el corazón mediante el Teatro, desarrollar la compasión?  No se si es pedirle demasiado. Me temo que es necesario  ya que evidentemente vivimos en la sociedad del no sentir, pero es ciertamente una manipulación emocional, yo me conmuevo como actor, tu te conmueves como espectador, es posible que sirva para descubrir que hay un corazón en el pecho.
Pero que ocurre entonces con el pensamiento. El naturalismo no será suficiente entonces sino fomenta en el espectador un espíritu crítico y para ello es necesario fomentar y desarrollar espacios de libertad de pensamiento mediante el distanciamiento brechtiano. Vivimos en tiempos difíciles pues no sólo vale con aprender a sentir sino que también necesitamos aprender a pensar de manera crítica, útil, rica. La vuelta al corazón no es suficiente sin una vuelta también al pensamiento sano y lúcido. 
Es más a la hora de abordar la actuación de hoy en día, también es importante reflexionar sobre la función del actor  y su labor en el contexto cultural contemporáneo.  Hace tiempo escribí una entrada sobre el tipo de actor que está generando la sociedad actual. Esto es, un actor meramente industrial, orientado a conseguir, orientado al éxito  y al resultado. Preocupado sólo por lo suyo. Por su carrera imposible.  Cierta fiebre recorre sus venas y alimenta sus ansias en conseguir ese papel, para consolidar su carrera, para trabajar de manera digna en su profesión. Es lícito y es natural. Pero desde aquí quizá me gustaría hacer un llamamiento al peligro  de dejarse engullir por las aguas del resultado y el éxito.  Me gustaría poder rescatar el ¿para qué ? de la actuación. Me gustaría recalcar  lo realmente importante que  es desarrollar el amor  la actuación de manera sana   e integral, por supuesto esto incluye meterse de lleno(o no)en la jungla de la profesión y  las dificultades  y frustración que eso conlleva. Si, es necesario enfrentarse con como está la profesión hoy en día.  Saber afrontar la profesión sin olvidar la investigación. Para mi la responsabilidad del artista es buscar nuevas maneras, nuevos lenguajes, ¿qué se necesita contar y desde donde contarlo? . Creo que es necesario que "ser actor" sea más que la carrera que uno se labre. Para mi es algo más grande que supone cuestionar lenguajes, investigar y desarrollar una visión global acerca de la cultura y las necesidades actuales del mundo con respecto a ella. Responsabilidad como artistas creadores, sensibles y críticos. 

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