Notas al hilo del Fausto...



No se muy bien por donde empezar a escribir esta reflexión. Tal vez por tratar de poner palabras a mi desconcierto tras ver el "Fausto" de Pandur.  No se ni como ni de que manera pero la propuesta ha conseguido generar en mi una curiosidad incómoda hacia el gran poema dramático de Goethe.  Claramente a Pandur no se le puede entender desde un punto de vista naturalista.  Sus propuestas siempre han sido muy arriesgadas  y es casi imposible que el espectador  no se posicione. El Doctor Fausto es un hombre tratando de buscar el  sentido de su existencia y en su locura por esta búsqueda se topa con el  Diablo.  Le busca para acceder a otro tipo de conocimiento.   Cierto es que la obra esta plagada de decisiones estéticas cuestionables, y digo cuestionables  con todas las letras ya que el peligro y el riesgo de trabajar desde una dimensión puramente poética es acabar perdiéndose en la forma.  Pero es cierto que quizá en esta propuesta tan expresionista,(como por otro lado no podía ser de otra manera),  esté justificado todo este abanico de "modernices sin sentido" del que la obra aparentemente pueda pecar. Es curioso. Cuando intentaba tratar de descubrir el sentido o el significado de algo, aparecía algo completamente absurdo  impidiendo mi "ejercicio mental por tratar de buscar un sentido". Tuve la sensación durante la obra que alguien trataba de dinamitar mis canales de comprensión mas racionales o intelectuales. Llegados a este punto es posible entrar en otro tipo de viaje menos convencional, más personal y poético con las imágenes  lanzadas al patio de butacas como  mensajes indescifrables.  Es entonces en esos límites de la comprensión donde puedes empatizar con los limites del conocimiento y de la comprensión que vive  el quijotesco Doctor. Entonces tratas de  buscar un sentido también en todo lo propuesto y ante  esa imposibilidad de comprender eres lanzado a otro tipo de comprensión más extraña, misteriosa, no se si poética, en el que más que entender, la experiencia estética es vivida, respirada.



Deténte instante, eres tan bello!


Quizá lo que  más me resuena por dentro sea esta frase del Fausto antes de morir.  La paradoja del pacto con el Diablo. Fausto es vencido por su mente, por su ansia de conocimiento  y de búsqueda de sentido más allá de propio sentido en si mismo. Ahí esta el reto y la trampa, me pregunto ¿hay algo que tenga más sentido que el propio instante, que el ahora?  El Doctor ante su enfermiza/humana falta de sentido ante la vida  reta al Diablo. Le dará su alma si es capaz de ofrecerle aunque sea un momento de plenitud y realización total y en ese momento además tendrá que morir. ¿No es esta la contradicción de la vida? Si todos nosotros pudiéramos decir antes de morir,  "¡Deténte instante, eres tan bello!". ¿No tendría entonces un sentido esta existencia?  Y sin embargo que pena y que maravilla encontrar ese sentido y poder afirmar con toda nuestra humanidad, con todo nuestro dolor, con toda nuestra belleza  en un segundo antes de morir "Deténte instante, eres ta bello"

¿Y el mal? ¿El arquetipo del mal? ¿Qué pinta en todo esto? Pues parece que para que exista la luz es necesaria la oscuridad así que en cierta medida es necesario. Esta dualidad eterna.  Dios en el cielo con lo luminoso y lo "bueno",  el Diablo en el infierno   con lo oscuro y lo  "malo" y el hombre en la tierra con  el cielo y el infierno dentro, haciendo acrobacias con esta alquimia ancestral.  ¿Y si nos hacemos un poco amigos de lo "malo", lo "diabólico"? ¿Pactar con Dios  y el Diablo? Parece imposible.  Recuerdo ahora la película furera  de Álex Ollé,  Fasuto 5.0. En ella  Eduard Fernández encarnaba al Diablo y aparecía como alter ego del Doctor invitándole a hacer eso que siempre quiso y que nunca se permitió.  Esos perros del sótano que  ladran y que tan necesarios son de  escuchar. 


Ahora bien, ¿cómo representamos un mito? y más en concreto, ¿cómo representamos el Fausto? Recordemos que no deja de ser un gran poema lleno de imágenes.  Ya  Murnau nos dio pistas de que era necesario buscar  otro tipo de dimensiones y lenguajes  para poder entender el mito por medio de  del expresionismo y creo que  las dos aproximaciones anteriores, la obra de Pandur y la cinta de Ollé  han seguido bien las pistas del director alemán.  





Fausto 1926, Murnau





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