Entre Dios y el Diablo

No es Dios que me empuja a rezar, si no el aliento agrio del Diablo...

No es el esplendor del cielo lo que me lleva él, si no la arena ardiente de la tierra

No es la rectitud o los principios los que dibujan mi moral  sino mis torceduras inesperadas del alma.

No es la pureza de corazón la que ensalza mi bondad, sino la bestia que duerme en mis venas

No es la cordura la que afina mis reflexiones sino los ojos en blanco del loco

No es la belleza de la vida sino la determinación de la muerte la que me hace sentirme vivo



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