Canto al fuego

Máquinas conformadas con una infelicidad automática y absurda

Caminamos  con una  perfección que asusta.

olvidamos que somos nuestros anhelos, penas y  alegrías.

No importan nada ,

Adolecemos de indiferencia y de aburrimiento,

Nos conformamos con nuestra propia infelicidad

Amamos nuestra infelicidad y nuestra comodidad.

Maldita sea la vida.

Al Diablo.

Las ramas del árbol enfermo no se rompen

no podemos entonces reverdecer como el trigo

ni empezar a bailar en el viento como los herrerillos de verano,

el hombre ha perdido casi todo lo

que le hacía hombre, su corazón está hastiado

y olvidado en una caja de plomo en el fondo de un

mar helado.

Hace falta corazón para enfrentarse a toda esta destrucción,

fuego para derretir el mar de hielo donde estamos presos,

como ciervos que quieren emprender su carrera  y  no pueden,  pues sus patas

se rompen con el hielo y sangran.

Recuperar el fuego ancestral que nos ata a la vida,

Recuperar las plumas del halcón para  volar entre las grietas de los oscuros

e inundarlas con nuestros cantos.





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