Masacre; Ven y mira...
Hay un punto en el cual el mismo relato mismo se quiebra. Me pregunto, ¿Hasta donde somos capaces de llegar con la imaginación, con el pensamiento, con el corazón, para tratar de siquiera entender un mínimo atisbo de lo que sucedió en Europa entre el año 33 y el 45 . Ven y mira surge como una necesidad brutal, violenta y visceral de gritar al mundo lo ocurrido en las aldeas bielorusas durante la ocupación nazi. La cinta arranca con dos niños jugando en la orilla de un pantano. Un viejo augura muerte, los niños juegan y se burlan, son sólo niños. Nuestro protagonista sueña con la guerra. No se imagina lo que encontrará allí. ¿Cómo vive la guerra un adolescente? la cinta avanza haciendo uso de planos generales para describirnos los parajes rurales de Bielorusia, siempre hay niebla, y los personajaes siempre tienen miedo, los nazis y la muerte se intuye durante toda la primera hora de la película, no existe un respiro.
La película va directa al grano,¿ qué pasa con las cabezas durante todo este desastre? ¿qué pasa con los cuerpos ? ¿en qué momento empieza a sonar crac en tu cabeza? ¿de qué está hecha está locura? ¿Cuando dejé de ser niño para comenzar a convertirme en otra cosa? El niño de la guerra tiene el gesto cansado, el niño de la guerra envejece con cada cadáver que descubre, enloquece con cada tiro que escucha. Hay que sobrevivir, si vienen las bestias hay que procurar hacer lo que sea, incluso si hacer lo que sea pone en peligro la vida de tus compatriotas. Curioso mundo este. La violencia es una plaga. La humillación es un placer. Sálvese quien pueda.
Durante todo la cinta el director maneja una poética que recuerda mucho al primer Tarkovski, las interpretaciones están vivas, desgarran, el director utiliza los primeros planos para contarnos los cambios del niño, cada cambio de su realidad psicológica se refleja un un primer plano sobrecogedor. Una cámara y un rostro. No hay nada más. Sobran los artificios.
La mirada del niño, tan viva y necesitada nos remite directamente a la infancia de Iván
Fueron niños hasta que la inocencia desapareció tras una esvástica. En la cinta de Tarkovski, hay una profunda reflexión sobre lo irreversible del asunto, esto es; no volveré a ser niño nunca más y aún siendo niño, no podré encontrar paz, ni amor, porque cargo con una violencia tan grande que no puedo sostener lo que me ocurre. Y el corazón en llamas, y la mente se quiebra y la rabia impera.
Lo común en las cintas rusas es como la locura empieza a surgir como una respuesta a la realidad que están viviendo. Es tan fuerte lo que tienen que sostener que en un punto del camino la mente se quiebra. No es sostenible. La mirada del niño es destruida, el niño desaparece y empieza a aparecer otra cosa...algo animal.. y descontrolado...
Ambas cintas se relacionan y hablan de lo mismo, ¿cómo afecta la barbarie a los seres humanos que vivieron esas circunstancias? ¿Cómo se construye desde la imposibilidad? ¿Cómo podemos entender que la deshumanización es una cualidad irremediablemente humana? Volvemos al punto de la Historia donde el relato se rompió, volvemos a las cámaras de gas y a los campos de exterminio. A partir de ahí, realmente ¿ qué relato podemos construir?
“escribir un poema después de Auschwitz es un acto de barbarie” Theodor Adorno
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