La Ronda interminable...
Pudo ser en los años 20 vieneses. Europa entera gritaba de dolor. El hambre. Las enfermedades. Las guerras nos hacían ser así. Duele mucho. El corazón parece perdido en mitad de la noche entre cafés y prostitutas soñando amor. Y soldados angustiados intentando paliar el dolor entre las piernas de la mujer de turno. Y poetas que se creyeron grandes artistas resguardándose de la lluvia interminable en los labios de actrices de tres al cuarto. Y el silencio de la ciudad. Cruel. Implacable. Me pregunto que debieron sentir aquellos hombre y mujeres. Aquel señorito tocando el culo a aquella criada. Aquel soldado pegándole un buen polvo a una prostituta enamorada del amor. ¿Qué amor? Y una única pregunta para todos; ¿dónde vamos? ¿qué deseamos? ¿qué mueve nuestros huesos? ¿qué mueve nuestras almas? Y de nuevo el silencio muerde y hace estallar una guerra interminable, sin fusiles, sin bombas, sin muertos, sin sangre, pero interminable.¿Y ahora qué vamos a hacer ? ¿Qué vamos hacer con Europa? ¿Qué vamos a hacer en Europa?¿Qué vamos a hacer con nuestro dolor? Todo esto ya lo hemos vivido. Ahora no somos soldados ni excéntricos condes vieneses venidos a menos. Pero es como si lo fuéramos. Europa grita de nuevo, desesperada. Me pregunto si alguna vez dejó de hacerlo. Y nosotros no somos más que sus hijos bastardos intentando sobrevivir . Y en mitad de toda esta guerra silenciosa. Una única pregunta, ¿qué vamos a hacer ahora?
Sólo nos queda el alivio... Caminaremos ciegos, intentando que todo esto pare, intentando salvaguardar algo de nuestro Amor, e intentándolo en vano. Como nuestros predecesores visitaremos viejos cafés a horas intempestivas, y trataremos de salvar el mundo con un paquete de cigarrillos y una botella de ron, como dijo aquel...Y por supuesto no lo conseguiremos.Nos seguiremos enamorando. Y nuestro amor se seguirá rompiendo una y mil veces. Volveremos a casa con los pies cansados y la lengua ardiendo. Llegaremos y trataremos de descansar, y mientras lo hacemos no podremos obviar el dulce canto de los ángeles limpiando toda la maldita ciudad.
Y así una y otra vez...
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