“Todos eran mis hijos” de Claudio Tolcachir


Me gustaría saber como reaccionó el publico de 1947 cuando se estrenó por primera vez esta obra. Sin duda Arthur Miller nunca ha tenido pelos en la lengua y ha sabido ver que ocurría detrás de ese gran telón de fondo envenenado que era el sueño americano. La acción dramática transcurre en una de esas casas americanas de porche resplandeciente y periódicos tirados en el césped. Los personajes de la obra son ciudadanos americanos, con todo lo que ello conlleva, ciudadanos que cuidan a sus familias y ganan dinero para vivir de la mejor manera que pueden, prácticamente lo que hizo norteamérica después de la guerra. Vivir de la mejor manera que pueden. La historia de "todos eran mis hijos" es una historia que gira en torno a la figura del padre. El padre que no sabe ser padre, que lo intenta, que hace lo que "puede" hacer por preservar a su familia a cualquier precio. Miller nos habla de uno de esos padres extraños ante si mismo, desconocidos y a la vez terriblemente familiares ante sus hijos, hijos que reniegan de su condición de hijos, hijos que se dan cuenta que la familia, que su familia no es más que una grotesca representación de algo parecido a un sueño, a un futuro que no se sabe muy bien hacia dónde camina. ¿Qué diferencia hay entre el hombre que pude ser y el que soy? ¿Qué elecciones pude tomar para ser un hombre mejor? ¿Qué elecciones he tomado? ¿Significa algo ser "buena persona? ¿Significa algo ser un buen padre? ¿Qué significa ser padre? ¿Qué es ser "buena persona"?


¿Está realmente tal lejos de nosotros lo que planteó Miller en 1947? ¿Somos responsables de este tiempo que vivimos? ¿Hasta que punto somos responsables de los demás? ¿Nos hace peores o mejores? Supongo que en cierta medida en todas nuestras familias hay un porche blanco y resplandeciente, hay algo parecido a un sueño y a un futuro. Hay algo de "representación". Por supuesto también hay algo que llamamos realidad y que cuando estas dos esferas chocan, simplemente es una catástrofe. El sueño americano, el sueño de ser mejor que los demás, ganar más dinero, tener el mejor traje y tener por ende los mejores hijos. ¿Tener los mejores hijos?¿Por qué? ¿Es acaso esa la función parental? Extraño vivir en un mundo así. Extraño es educar desde la mentira. ¿O tal vez desde la única verdad posible? ¿Qué pasa con ese sueño dorado? ¿Quién nos vendió que una familia tenía que ser perfecta, qué tal vez una nación tenía que serlo? En verdad tenía que serlo, tenía que serlo, toda la sangre derramada tenía que valer para algo, todos los "sacrificios" tenían que valer para algo. La guerra tenía que servir al menos para ser mejores y no revisar ni reflexionar sobre nada, era hora de medrar y olvidar, no importa lo que haya pasado en absoluto. Pero, este sueño ¿es sostenible realmente? Supongo que nadie quería problemas, ni en el 47, ni ahora.


La obra de Miller trata todas estás preguntas y lejos de dar una respuesta nos hace ser testigos de la mentira de la familia Keller. Una mentira como un tiro a bocajarro. Lo planteado aquí es terrible. El concepto de tragedia adquiere un nuevo significado. Si en las tragedias antiguas, el héroe no tiene escapatoria, está destinado a sufrir aquello que le hayan encomendado. Aquí lo terrible del asunto es que siempre hay elección. Mientras el héroe griego se lamenta de la suerte sufrida, el "héroe" en Miller se lamenta de haber elegido mal, lo cuál es todavía peor. Lo cierto es que hoy en día no existen Dioses a los que echarles la culpa, lo cierto señores es que hoy existe el libre albedrío y es insoportablemente estúpido ver como los hombres tiramos esa libertad por el desagüe. Y ahí es dónde empieza la tragedia de nuestro tiempo, en la libertad de actuar, en la responsabilidad que implica ser libres. En asumir que el ser humano es algo más que un juguete de los dioses. La libertad nos hace responsables ante nosotros y los demás, y mientras no seamos capaces de entender eso esta obra no dejara de representarse.


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