“La América de Edward Hopper” o todo lo contrario



No se muy bien como emepezar esta crítica. Lo cierto es que cuando voy al teatro siempre intento mantener y sostener un espíritu abierto, entrar en los juegos propuestos, respetar un trabajo hecho con esfuerzo y entusiasmo. En definitiva intento ver que puedo sacar de la obra en cuestión. Con este espíritu entré a ver "La América de Edward Hopper" y la verdad es que no me apetece encabronarme con nadie, pero si es cierto que hay algo de resignación en estas palabras, o de tristeza o incluso un poquito de rabia.

He hablado en estas páginas del esfuerzo por construir una historia que sirva. Realmente esta obra no me interesó demasiado, pero si me hizo reflexionar sobre algo que no tiene que ver con la propuesta. Me preguntaba ¿por qué iba la gente al teatro? ¿por qué iba yo al teatro? ¿qué se supone que podemos encontrar en una historia? ¿tiene verdaderamente el teatro una función?¿qué es ese circo del teatro? ¿Por qué todo esto?¿qué validez tiene?¿que cambios promueve? ¿que resuena dentro de ti cuando escuchas los tres timbrazos?

Supongo que a nadie le interesa todo esto, pero son reflexiones que me surgieron pensando en construir una declaración de principios que sirva , o quizá, pensando en destrozar esos principios para comprender algo nuevo... intentar ver desde dónde se puede construir.....no lo sé

En este sentido la "América de Edward Hopper " ha sido bastante reveladora. ¿Por qué? Porque cuanto más nos alejamos de lo humano más caemos en lo vacio, en la abstracción constante y absoluta y en el psicodrama particular de menganito o fulanita. Están muy bien los psicodramas personales, es necesario conocer tus deseos y obsesiones, pero me da pena convertir un escenario en una exposición desvergonzada y sin sentido de discursos ilógicos directamente relacionadas con los traumas personales o no . El teatro no es la consulta de un psicoanalista, no esperes y confíes en que el público entienda porque sí, porque tu mundo es así y porque te tienen que entender. En este mundo nada ni nadie se entiende porque sí. Hay es donde comienza la investigación. Ahí es donde bajo mi juicio la mayoría de directores/actores/performers nos equivocamos. Nos equivocmos al pensar que nuestro mundo interior es tan rico y original que las personas lo entenderán y lo comprenderán a la perfección. Nadie tiene porque entender nada. No podemos dar por hecho en el teatro nada. Todo está por construir, por pensar, por vivir y por aprender.

¿Por qué nos convertimos en superhombres encima del escenario? Ciñéndome a la propuesta de Eva Hibernia no entiendo porque decide utilizar ese lenguaje tan elevado y artístico. ¿Por qué ?¿Qué aporta ese lenguaje a la experiencia teatral? Estoy un poco cansado de que ser actor /director consista en escribir de manera pomposa e insufrible textos que no ayudan a comprender nada. Estoy cansado de que ir al teatro signifique ir a ver lo bien que escribe el autor de la obra. Tiene que haber alguna diferencia entre leer el texto y verlo vivo.

Por supuesto tampoco quiero caer en el realismo por el realismo porque sería todavía más neurótico aún. Pero tiene que haber algo relacionado con la investigación, con lo que el público se lleva. El texto pedante, puede ser todo lo pedante que el autor quiera, pero creo que debería estar anclado en algo profundo, interesante y en definitiva válido y útil. El público tiene que tener en la cabeza la palabra gracias después de ver una obra de teatro. Sino, algo no ha funcionado correctamente...

Comentarios

Entradas populares