"El Balcón" de Genet
¿Cómo podemos entender está obra en nuestro tiempo? ¿Cómo podemos entenderlo si ya no estamos en mayo del 68?¿Qué significa ser revolucionario en nuestro tiempo? ¿Por qué algunos directores siguen empeñados en hacer política con su teatro? ¿Por qué aún tenemos la necesidad de poner etiquetas, ¿teatro social?, ¿teatro político, vanguardista, alternativo,comprometido?
¿Revolucionario en cuanto a qué? En mi opinión ya pasó el tiempo de las barricadas, ahora estamos en otra guerra, la nuestra propia como individuos. Es nuestro tiempo y es nuestra guerra. Parece que hay personas que aún siguen ancladas en ese pasado revolucionario lleno de rosas y sangre. Este montaje es un claro ejemplo de ello.
Genet nos cuenta la historia de un Burdel parisino en mitad de lo que parece ser una revolución contra el estado. A ese burdel acuden personajes relacionados con el poder de la época, un Obispo, un Juez y un General . Por supuesto nos podemos imaginar rápidamente el color de las perversiones de estos individuos. El suelo del escenario es una moqueta roja, el escaso mobiliario claramente es de época, y al fondo del mismo encontramos unos biombos haciendo referencia a las habitaciones de este burdel, jugando con el impulso "vouyeurista" del público. A veces intuimos, otras vemos claramente y muchas nos horrorizamos.....
La primera parte de la obra se desarrolla bajo esta tónica. Personajes poderosos y depravados que hacen realidad sus fantasías más perversas siempre en relación con el poder y su aparente "función". El juez es juez siempre y cuando tenga a alguien a quien castigar....El comienzo de la obra juega con esta idea y hasta cierto punto la parte perversa de la obra funciona muy bien.
Todo funcionaba bien hasta el intermedio, en el cual unos soldados revolucionarios empiezan a arrojar panfletos políticos referentes a la revolución y blablabla...
La obra tuvo una duración de casi 3 horas y el intermedio fue una ruptura de ritmo en toda regla, el público se extrañó no sabían si aplaudir o no, no sabían si levantarse o no, hasta que un acomodador tuvo que venir a escena a explicarnos que era el descanso. Incomprensible. En definitiva, el público, osea nosotros, les importabamos tres cojones. Lo importante en este balcón revolucionario era soltar texto como papagayos, textos bien escritos y con un fuerte contenido político, esto es; demagógico. Que grandes artists y actores somos y que bien decimos el texto, que naturalidad y que lenguaje tan elevado...
¿Por qué? ¿Por qué confundimos lo ilógico y lo incomprensible con lo elevado y lo profundo? Eso no sirve. Eso es aburrido, facilón, y además, no nos olvidemos que ya está pasado de moda tirar panfletos de "La Varsoviana" en un teatro. Lo hemos superado. No hace falta decir que la segunda parte de la obra fue un alarde de maestría por parte del director y de los actores, un alarde de texto pomposo, aburrido y un sinfín(digo sinfín porque no acababa nunca) de escenas mal resueltas en las que no pasaba nada. Clásico y aburrido. Los personajes salían de escena sin ningún motivo y volvían a entrar como si nada. Los persoanjes no se entendían, demasiada información pretenciosa y aburrida....
Una obra recomendada para los sindicalistas divorciados y aburridos de cuarenta años, que no tienen nada mejor que hacer que fumar ducados y comprar incieso en el rastro..
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