“Un tranvía llamado deseo”
"Y fue así como entré en el mundo roto para rastrear la compañía visionaria del amor, su voz un instante en el viento , aunque no por mucho tiempo pude sostener cada elección desesperada"
Hart Crane "La torre rota"
Parece ser que desde hace ya algún tiempo el hombre y la mujer están en guerra. Luchan por encontrarse a ellos mismos, en un mundo al borde del cataclismo. Tenesse William era plenamente consciente de ello mientras escribía su "Tranvía". Nueva York, finales de los años 40. Una casa de barrio bajo en mitad de ninguna parte. Hombres y mujeres abandonados a su suerte, hombres trabajadores y bebedores y mujeres pacientes y en bata. Entre ellos la terrible pared de la incompresión y la desidia. Ecos, fantasmas y reflejos de viejos referentes, referentes que se formaron bajo ciertos hábitos que adquirieron tanta fuerza que quizá cuando desaparecieron nos dejaron eternamente a la deriva. No nos quedan héroes, no nos quedan padres ni tan siquiera ilusiones. Bajo esta lluvia empiezan a dibujarse los personajes de esta obra. Blanche, una mujer atormentada por un pasado inexistente que a su vez proyecta un presente falso, erróneo y que le pasara factura. Blanche es una mujer que está luchando constantemente con su condición de mujer, es tan libre que no sabe serlo, no sabe asumirse, quizá porque es díficil y porque el amor ha dejado una huella en ella muy profunda y honda. Su hermana es su opuesto, es un mujer muy dependiente y conformista, es feliz en su pequeña casa en mitad del soho neoyorquino, es feliz renegando de su condición de mujer independiente, es racionalmente feliz. Mantiene una excelente realción sentimental con Stanley, un hombre lleno de fisuras, violento, tierno y protector. Blanche es el personaje que intenta escapar del destino que le ha tocado vivir, quiere escaparse de ella misma y por eso viaja a casa de su hermana con el peligro que eso entraña para los demás personajes. Bajo todo el caparazón contruído en ese dolor que se fundamenta en el amor perdido de Blanche, la protagonista nos lanza una pregunta peligrosa y llena de trampas; ¿Y si las cosas no fueran como creemos, y si nos estamos conformando con una vida que nos han contado que tiene que ser así, pero que en el origen no es más rutina heredada de otros tiempos, y si nuestro pasado nos estuviera proyectando sobre un presente erróneo? ¿Hasta donde el ser humano tiene la capacidad de librarse de las cuerdas del destino y elegir un camino ? Estas ideas, que son el motor del personaje, son las que crearán el conflicto en su hermana y en Stanley, es la única que se atreve a poner en entredicho la comodidad que reina en la casa de su propia hermana. Lástima que al final de la obra Blanche acabe en un manicomio, habría que preguntarse no obstante quien debería acabar en el manicomio, si el acto de la hermana de Blanche al llamar a los médicos para que se llevaran a su hermana no es sino un mecanismo de defensa para protegerse del dolor y refugiarse en su mentira, una mentira como ya he dicho antes, herededa y dada por válida hasta nuestros días...
Hart Crane "La torre rota"
Parece ser que desde hace ya algún tiempo el hombre y la mujer están en guerra. Luchan por encontrarse a ellos mismos, en un mundo al borde del cataclismo. Tenesse William era plenamente consciente de ello mientras escribía su "Tranvía". Nueva York, finales de los años 40. Una casa de barrio bajo en mitad de ninguna parte. Hombres y mujeres abandonados a su suerte, hombres trabajadores y bebedores y mujeres pacientes y en bata. Entre ellos la terrible pared de la incompresión y la desidia. Ecos, fantasmas y reflejos de viejos referentes, referentes que se formaron bajo ciertos hábitos que adquirieron tanta fuerza que quizá cuando desaparecieron nos dejaron eternamente a la deriva. No nos quedan héroes, no nos quedan padres ni tan siquiera ilusiones. Bajo esta lluvia empiezan a dibujarse los personajes de esta obra. Blanche, una mujer atormentada por un pasado inexistente que a su vez proyecta un presente falso, erróneo y que le pasara factura. Blanche es una mujer que está luchando constantemente con su condición de mujer, es tan libre que no sabe serlo, no sabe asumirse, quizá porque es díficil y porque el amor ha dejado una huella en ella muy profunda y honda. Su hermana es su opuesto, es un mujer muy dependiente y conformista, es feliz en su pequeña casa en mitad del soho neoyorquino, es feliz renegando de su condición de mujer independiente, es racionalmente feliz. Mantiene una excelente realción sentimental con Stanley, un hombre lleno de fisuras, violento, tierno y protector. Blanche es el personaje que intenta escapar del destino que le ha tocado vivir, quiere escaparse de ella misma y por eso viaja a casa de su hermana con el peligro que eso entraña para los demás personajes. Bajo todo el caparazón contruído en ese dolor que se fundamenta en el amor perdido de Blanche, la protagonista nos lanza una pregunta peligrosa y llena de trampas; ¿Y si las cosas no fueran como creemos, y si nos estamos conformando con una vida que nos han contado que tiene que ser así, pero que en el origen no es más rutina heredada de otros tiempos, y si nuestro pasado nos estuviera proyectando sobre un presente erróneo? ¿Hasta donde el ser humano tiene la capacidad de librarse de las cuerdas del destino y elegir un camino ? Estas ideas, que son el motor del personaje, son las que crearán el conflicto en su hermana y en Stanley, es la única que se atreve a poner en entredicho la comodidad que reina en la casa de su propia hermana. Lástima que al final de la obra Blanche acabe en un manicomio, habría que preguntarse no obstante quien debería acabar en el manicomio, si el acto de la hermana de Blanche al llamar a los médicos para que se llevaran a su hermana no es sino un mecanismo de defensa para protegerse del dolor y refugiarse en su mentira, una mentira como ya he dicho antes, herededa y dada por válida hasta nuestros días...

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