Soy anti-patriarcal, mira tú.
Vengo observando algunas conductas, juegos, miradas y creencias que me preocupan. Me hacen preguntarme por qué o para qué nacen estas maneras y de donde sale todo este desaguisado.
Un buen amigo me dijo que algo no termina de funcionar muy bien cuando necesitamos inventarnos una identidad y una bandera para reivindicar con quién follamos y como. Y yo creo que algo de razón llevaba. Vengo observando últimamente un gran mar de -ismos, etiquetas, formulaciones y comportamientos que parten de algo que se da por hecho está conseguido y superado. Ser anti patriarcal. Entonces me visto de anti-patriarcal. No estoy hablando sólo del vestir y de una imagen física, estoy hablando de una imagen y manera de ser interna que está relacionada con nuestra conducta y comportamiento. Yo creo que hay una galería de personajes "anti patriarcales" que refuerzan todavía más el patriarcado y la necesidad desesperada de agarrarnos a algo sólido que refleje un yo de algún color y tipo. Poliamorosos, ágamos y de más banderas que a la vez abren el espectro y aportan aire y otras direcciones en las que mirar también suponen nuevas trampas y cadenas. Volvemos a las guerras civiles e ideológicas . Uno sin querer se viste con una ideología o bandera y fuerza toda su vida, sentimientos y acciones a que encaje con esa bandera, la habita . Curioso. El manoseado patriarcado se ve entonces como un fantasma invisible que adormece y esclaviza a nuestro ser y nuestras vidas en muchos aspectos, (y algo de razón hay en esto). Muy pocos asumen que el patriarcado ya ha dejado su poso dentro de cada uno, que hay algo que tiene que ver con las heridas de un sistema que vamos cargando. Y que lamentablemente no es posible hacer frente al "patriarcado" si uno no se mira esas heridas de frente y se enfrenta a lo que pueda ser real de uno mismo. Que normalmente suele ser más cotidiano, zafio y oscuro que lo que nos contamos.
Si vivimos tiempos donde "el horror de la situación" que llamaba Gurdjieff parte de sentirnos desintegrados, contradictorios, dañinos y automáticos, no sé se si ayuda mucho el hecho de seguir separando, desgranando más, creando nuevas identidades y personajes para poder asumir nuestra esquizofrenia colectiva. Si el patriarcado se ceba y su nutre del vacío del ser y de la necesidad por tanto de erigirse algo sólido ante el mundo no es extraño pensar que aparezcan estas nuevas posturas y estilos que van de anti patriarcales pero que en el fondo están igual o más podridas que otras posiciones más clásicas. Asumamos que son tiempos extraños y de cambio.
Con esto no estoy diciendo, que ciertas aperturas, miradas y nuevas maneras de ver y experimentar el mundo y la existencia no estén muy presentes y cobren fuerza. Lo están. Y junto a estas maneras nuevas de vivir y ver se suman también nuevas trampas y corrupciones. Creo que siempre es así. Nace algo nuevo con luz y poder para avanzar e inspirar al mundo y automáticamente nace con él su contrario que normalmente acaba degenerando en creencias dañinas y que se propagan con más fuerza que el fuego original que dio chispa a ese modo particular de ver o vivir. Ha pasado con casi todas las tradiciones espirituales más influyentes. Y con todo avance que el ser humano ha sido capaz de sacar a la luz.
Vivimos tiempos en que parece que la defensa ante el vacío, la rapidez, la inconsistencia de la propia vida y sus modelos culturales y económicos se van viciando con más rapidez como si de una máquina que estuviera apunto de griparse se tratase. Vivimos tiempos en los que todos y todas olemos que algo no va muy bien en el ambiente, y sin embargo no nos atrevemos a mirarnos nuestro propio dodotis.
Entonces surgen las posturas, los modelos, las creencias e ideologías para que nos enganchemos a ellas y perpetuemos nuestro baile de ciegos y nuestro miedo mediante personajes que cristalizan aún más nuestro miedo a vivir y nuestra adicción primordial al mundo de la razón, que hoy , es el mundo del delirio.
Entonces no me hables de si eres poliamorosa, ágamo o cualquier otro adjetivo con el que te sientas identificado o identificada. Háblame de ti, de como estás, de que te preocupa, de como vives y como amas y brinda conmigo en este sinsentido que no pide ser entendido, reducido, comprendido ni arreglado. Tan sólo vivido.
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