“Quemando el mundo en hora y media”
Días mejores es una obra dirigida por Álex Rigola, uno de los grandes talentos que sin duda pretenden innovar y dibujar las líneas del teatro de vanguardia en España. El director es de Barcelona, actualmente ciudad-baluarte del teatro en nuestro país. Persigue como muchos de sus contemporáneos la exploración de nuevos códigos y el fomento de nuevos lenguajes escénicos sin caer en el espectáculo gratuito y sin sentido que muchas obras independientes llevan al extremo perdiendo la esencia del teatro y diluyéndose en puro artificio, sin ningún tipo de significado ni simbolismo.
"Días mejores " se estrenó en lel teatro de la Abadía el 22 de enero y duró en cartel hasta el 8 de marzo.
Rigola nos presenta un montaje fresco y con mucho ritmo, con personajes muy bien definidos y que sin duda entrarán en conflicto rápidamente.
El planteamiento de la obra es completamente apocalíptico, se filtra en ella la gran desesperanza que está flotando en nuesto tiempo, la pérdida de valores, la pérdida de la identidad ("Uno vale lo que vale su producto. Y ahora mismo no tienes nada que vender") y finalmente la crisis del individuo en nuestra sociedad.
Todos estos conceptos están maquillados de tal manera que el espectador los percibe en forma de comedia negra. Este ejercicio de Rigola es sin duda un reto, la escenografía no es más que un apartamento andrajoso que representa un "posible hogar" de dos personas condenadas de antemano.
Condenadas a no soñar, condenadas a vivir, y posteriormente a sobrevivir, o no, en ese apartamento dantesco.
Nuestro protagonista es sin duda un héroe posmoderno, un soñador que no se deja tumbar por la caida de los grandes relatos sino que por el contrario se agarra a ellos demencialmente.
"Arnie" es el compañero de infortunios de Ray, se podría identeificar claramente con el Sancho Panza de un Don Quijote posmoderno. Este personaje tiene fe ciega en su compañero y en todas sus quijotadas, es el apoyo de "Ray".
A lo largo de toda la obra se confrotarán dos puntos de vista; la realidad y la fe. La realidad como panorama desolador y escenario cruel del mundo y la fe como mecanismo de autoengaño y anestesia del corazón occidental. Ray vive anestesiado en sus sueños.
La ciudad en la que viven cada dia esta peor. No hay trabajo y no hay dinero. Es entonces cuando aparece "Bill", un enano mafioso y de acento argentino que sin duda nos representa el contracanon de lo que para todos nosotros es un mafioso en toda regla."Bill" es una pequeña cucaracha argentina que busca "mano de obra" barata para crear incendios por toda la ciudad.
Ray y compañía ante la falta de opciones deciden ponerse a su servicio. Empieza entonces el gran circo de fuego que estará resente durante toda la obra de ahora en adelante.
Cada vez son más los incendios y menos los resultados. Siguiendo esta dinámica de autodestucción colectiva llega un momento en que los incendios se cruzan de tal manera que no queda nada por quemar. "Bill" se desespera y es justo en ese momentpo cuando todos los personajes son arrojados al vacio, deambulando entre la ciudad en llamas, sin tener nada a que aferrárse. Sin mptivcación, ni salvación posible.
Aquí es cuando cobra importancia la fe de Ray, fe no entendida en su connotación positiva, sino entendida como mecanismo de autoengaño, todos los personajes al verse en tal situación deciden compartir sus sueños demenciales, ya tienen a su profeta.
La iglesia de Ray cobra vida y es entonces cuando el protagonista se pone un casco en la cabeza, y no ocurre absolutamente nada. Minutos después los personajes comparten el sillón montando una orgía y soñando que todo aquello que han vivido no debió haber ocurrido nunca.
Comentarios
Publicar un comentario